La actividad manufacturera argentina continúa sin recuperar niveles elevados de utilización de su capacidad productiva. En agosto, las fábricas trabajaron al 58,5% de sus posibilidades, de acuerdo con los datos difundidos por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).

El indicador mejoró levemente respecto de julio, con una suba de 0,3 puntos porcentuales. Sin embargo, en la comparación interanual registró una caída de 1,1 puntos frente a agosto de 2025.

El dato se suma a otro indicador preocupante para el sector: la producción industrial acumuló una contracción del 2,7% durante los primeros ocho meses de 2026 en comparación con el mismo período del año pasado.

Las diferencias entre sectores

El panorama no es uniforme. Algunas actividades trabajan con niveles elevados de utilización, mientras otras muestran una capacidad productiva considerablemente ociosa.

La refinación del petróleo encabezó la medición con un 88,8%, seguida por las industrias metálicas básicas, con el 70,1%. Alimentos y bebidas alcanzaron el 66,4%; sustancias y productos químicos, el 65,2%; y papel y cartón, el 61,3%.

En el extremo opuesto se ubicaron la metalmecánica, excluidos los automotores, con el 35,9%; caucho y plástico, con el 40,9%; textiles, con el 44,6%; y la industria automotriz, con el 46,2%.

Qué significa trabajar por debajo de la capacidad

El indicador permite observar cuánto de la infraestructura disponible está efectivamente en funcionamiento. Una utilización baja puede reflejar una demanda insuficiente, dificultades comerciales u otros condicionantes de cada actividad.

Aunque agosto mostró una mejora mensual en la producción industrial desestacionalizada, el retroceso interanual y la caída acumulada indican que la recuperación todavía enfrenta obstáculos.

El desafío es que esa mejora se sostenga y alcance a más ramas de la industria, un sector relevante para la producción, el empleo y las cadenas de proveedores de todo el país.