Un informe socioeconómico advierte sobre el fuerte deterioro del poder de compra en una década.
Un minucioso estudio elaborado por consultores privados reveló que la Asignación Universal por Hijo (AUH) y las asignaciones familiares destinadas a trabajadores registrados sufrieron un severo menoscabo en su valor real, acumulando una pérdida de casi el 50% de su poder adquisitivo en el transcurso de los últimos diez años. La investigación mide el impacto directo que tuvo el proceso inflacionario sobre las transferencias que reciben las familias de menores ingresos.
El documento precisa que, si bien se implementaron diversos esquemas de movilidad y refuerzos de suma fija a lo largo del período analizado, los incrementos resultaron insuficientes frente a la aceleración de la canasta básica alimentaria. Esta depreciación de las prestaciones sociales vuelve a encender las alarmas entre economistas y sociólogos, quienes remarcan la necesidad de revisar los mecanismos de actualización para evitar que las familias vulnerables sigan perdiendo capacidad de compra frente a los gastos de subsistencia básica.
