Un agente de salud fue despedido luego de que trascendiera que llevaba ocho años ausente de su puesto laboral y que, al mismo tiempo, administraba un establecimiento destinado al cuidado de adultos mayores que no contaba con habilitación.

El caso reúne dos cuestiones de interés público: los mecanismos de control sobre la asistencia del personal estatal y las condiciones legales y sanitarias que deben cumplir los lugares donde viven personas mayores.

La falta de habilitación de una residencia es un aspecto relevante porque estos establecimientos deben reunir condiciones de funcionamiento, seguridad y atención acordes con las necesidades de sus residentes.

En el ámbito del empleo público, la situación también pone el foco en los procedimientos de seguimiento de las obligaciones laborales y en la capacidad de los organismos para detectar ausencias prolongadas.

La información disponible no permite precisar el nombre del agente, el organismo en el que trabajaba, la localidad donde funcionaba el asilo ni los fundamentos completos de la resolución de despido. Esos datos deberían verificarse antes de ampliar la publicación con detalles del expediente o de las condiciones en las que funcionaba el establecimiento.