La campaña del presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva denunció ante la Justicia Electoral posibles restricciones de contenidos en las plataformas de Meta y cuestionó el funcionamiento de las herramientas de inteligencia artificial de la compañía. La presentación sostiene que algunas de las limitaciones podrían perjudicar al mandatario y beneficiar a su adversario político, Flávio Bolsonaro.
La controversia se intensificó después de que usuarios informaran diferencias en las respuestas de Meta AI, la herramienta de inteligencia artificial disponible en WhatsApp. Según las denuncias, el sistema habría rechazado pedidos para generar materiales de campaña vinculados con Lula, mientras que solicitudes similares relacionadas con Bolsonaro habrían recibido respuestas favorables.
La campaña oficialista también señaló inconvenientes con la distribución y el alcance de publicaciones en las redes sociales de la empresa, que controla Facebook, Instagram y WhatsApp.
La empresa rechaza las acusaciones
Meta negó haber favorecido o perjudicado deliberadamente a candidatos. La compañía sostuvo que algunos de los problemas señalados responden a cuestiones técnicas y rechazó que exista una política destinada a intervenir de manera selectiva en la competencia electoral.
La discusión se desarrolla en un contexto de fuerte sensibilidad política, en el que la circulación de mensajes, la publicidad digital y el uso de herramientas de inteligencia artificial ocupan un lugar cada vez más importante en las campañas.
La Justicia Electoral pidió explicaciones
La controversia llegó al Tribunal Superior Electoral de Brasil, que solicitó información sobre las restricciones denunciadas y el funcionamiento de los sistemas de distribución de contenidos. La campaña de Lula reclama que se investigue si existió un tratamiento desigual que pudiera afectar la competencia entre los candidatos.
La existencia de denuncias y de diferencias en el funcionamiento de las herramientas no demuestra por sí sola una intervención deliberada de la compañía. La cuestión central será determinar, a partir de la información técnica y de las respuestas de Meta, si hubo fallas, restricciones justificadas por las reglas electorales o un trato desigual.
El caso vuelve a abrir un debate internacional sobre la responsabilidad de las grandes plataformas tecnológicas, la transparencia de los algoritmos y las garantías necesarias para que las redes sociales no alteren de manera indebida la competencia democrática.
Redacción ELN
